Dia de las Migraciones 2011

En este 2º domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra el Dia de las Migraciones. Nos invita a orar por ellos desde el marco del inicio de la vida publica de Jesús. Un ministerio de servicio al Reino de Dios y al Dios del Reino, que comienza - como nos dice el evangelista Juan en la lectura de hoy - despues de que el Bautista descubrierá que Jesús es "el cordero de Dios que quita el pecado del mundo". El Bautista reconoce a Jesús como el Hijo de Dios.

El lema propuesto para esta jornada de las Migraciones es "UNA SOLA FAMILIA HUMANA" donde la Comision Espiscopal Española de Migraciones nos recuerda que el ideal y tarea de construir una sola familia de personas, pueblos, culturas, religiones...tan numerosas y diversas, es una tarea de todos a pesar de ser un camino dificil y de largo recorrido.

Danzas Contemplativas

Presencia, encuentro, movimiento, sensaciones, vida… son realidades vividas, experimentadas a través de nuestro cuerpo por medio de la “danza contemplativa”. Es esto, nada más y nada menos, lo que un grupo de creyentes hemos podido experimentar durante este fin de semana, de la mano de VICTORIA HERNÁNDEZ (madrileña, coreógrafa de estas danzas) en la capital alavesa de Vitoria.

Han sido muchos los momentos a lo largo de estos días, en que nos hemos podido sorprender, en el que hemos podido encontrarnos de una manera especial con la presencia amorosa de Dios que vive en nosotros, pero también con los hermanos, incluso con nuestro poco cuerpo. Ese que es el gran olvidado en la mayoría de las celebraciones cristiano-católicas, y que sin él (nuestro cuerpo) poco o nada podríamos hacer en realidad. Tenemos una inteligencia, unas capacidades que Dios nos concede como don, pero es a través del cuerpo como las podemos realizar: yo pinto, con mis manos; yo escucho, con mis oídos; yo me relaciono con los demás, mediante mi cuerpo; percibo el calor de un abrazo, a través de mi cuerpo; etc. En todo lo que hacemos en el día a día, es necesario que intervenga nuestro cuerpo, sin él no lo podríamos realizar.

A muchas personas les sorprenderán, la utilización de las “Danzas Contemplativas” como medio para hacer oración, y que se practiquen en el interior de una Iglesia, en las celebraciones de la Eucaristía, en un momento de oración… El gran aval que tenemos de que las danzas a través de los siglos ha sido medio de comunicación lo encontramos en las propias culturas de cada naciones. Y de que han sido medio de oración para los creyentes es el hecho de que estén presentes en muchas tradiciones religiosas, incluso en el cristianismo. De hecho en la Sagrada Escritura aparecen numerosos textos en donde se explicita el uso de la Danza tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

Hacer danza contemplativa, es orar con mi cuerpo, que es en sí mismo obra salida de las manos creadoras de Dios; es expresar con mi cuerpo lo que mi corazón está viviendo y mi mente está pensando cuando se encuentra en presencia de Dios. Cuando escribimos un e-mail, una carta… tenemos la costumbre de despedirnos con expresiones como “besotes”, “abrazos”, “te quiero”, pero queda como un poco frio… la sensación cambia cuando tenemos a esa persona frente a nosotros y nos podemos despedir dándole un beso o un abrazo, porque ahora no interviene la palabra ni el pensamiento, sino que ahora interviene nuestro cuerpo, nuestro “yo” por entero. Pues bien con la oración pasa exactamente lo mismo. No es igual decirle a Dios solo con palabras “yo te alabo”, “perdóname”, “te adoro”, que decir eso mismo y a la vez expresarlo con el cuerpo, dejando aflorar en nosotros los sentimientos, las sensaciones, que nos produce el estar delante de Dios.

Asique en presencia de Dios…. ¡a danzar contemplativamente!

De "buscador" por la Tierra Santa de Jesús... (I Parte)

Ahora que las vacaciones ya terminaron, y las vacaciones apunto están tambien de finalizar, me apetecia contaros un poco mi viaje a ISRAEL, la Tierra Santa de Jesús, de María, de profetas y apostoles, de los primeros seguidores de Jesús de Nazaret. Una tierra que no deja indiferente a nadie y que a mi gratamente me sorprendió en todos los sentidos y a todos los niveles. Creo que un "pedazo" de mi corazón alli se quedó.



No pretendo contar con lujo de detalles todo lo que allí descubri, experimente o hice, sino simplemente a grandes rasgos compartir mi visión particular de viajar a ese País, es decir desde la perspectiva de un joven cristiano, comprometido con la Iglesia de Jesús en la Congregación Pasionista.



ISRAEL... un lugar que descubrir



ISRAEL, un País maravilloso…Tierra Santa, tierra de Jesús de Nazaret…Tierra de encuentro entre culturas y religiones…, en el ambiente se respira que es una tierra de comunión. Esto es a grandes rasgos lo que pude experimentar – junto a un grupo de cristianos de mi País –, en mi peregrinación hasta la Tierra del Nazareno. Un viaje lleno de muchas expectativas, ilusiones, sentimientos, deseos…todo ello puesto bajo la mirada de Dios, y con el convencimiento de que un viaje como este, calificado como “el viaje de la vida”, nos ayudaría en lo personal a encontrarnos con el Dios que vive en Jesús de Nazaret, y en consecuencia ayudaría a fortalecer la fe, que nos fue entregada como don de Dios.



Peregrinar a ISRAEL, supone encontrarse muchas realidades, muchas cosas, especialmente supone querer encontrarse con Dios desde otra “óptica”, desde otra situación y otra realidad que nos envuelve y que nos afecta, que produce en nosotros unos sentimientos y emociones concretas –provocadas por el hecho de que estamos en un lugar muy especial –; pero supone también el deseo de descubrir como es el lugar “físico” donde vivió Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios: donde estuvo, que hizo, que vio, las distancias que recorrió por aquel País… sin duda, que quien viaja hasta ISRAEL para vivir estas experiencias y otras, caerá en la cuenta de que este viaje no es como un viaje más a cualquier lugar del planeta, sino que mas bien a nivel “creyente” supone realizar una viaje-peregrinar que a lo mejor se podría calificar como “viaje trascendental”.



Pero… ¿Qué más supone para un cristiano viajar hasta ISRAEL? Pues supone mucho más, porque está peregrinación, invita al peregrino a confrontarse consigo mismo y con su propia realidad; invita a confrontarse con la realidad y la esencia de aquello en lo que cree y en quien cree; pero también invita a contemplar con admiración la acción de Dios en la historia de la humanidad, esa historia en la que Dios se quiso hacer presente, y quiso ser “uno como nosotros”.



ISRAEL no solo es Tierra Santa, sino que además es Tierra de Encuentro, y que como tal se constituye como Tierra de hermanos, de amigos, de todos…de Dios, como dice una canción. Y esto se intuye y se siente en cualquier lugar de Israel, en cualquier población, en cualquier rincón, en el campo, junto al Lago de Tiberiades o en el Monte Carmelo, en Judea o en Galilea, en la Ciudad Santa de Jerusalén donde las tres grandes religiones monoteístas se encuentran para dar culto al Dios Creador. Tierra Santa es “santa” no porque Dios “habita” en esos lugares, o porque Jesús vivió en aquella tierra, o porque la historia de la salvación tanto para cristianos, judíos como musulmanes tiene por escenario esa maravillosa tierra que es ISRAEL, sino por las personas que de algún modo poco a poco están consiguiendo vivir en comunión, en dialogo y en respeto mutuo. Esa es la “santidad” que se va actualizando en esta tierra.



CONTINUARÁ...